Resumen personal Semana 19 al 26 de octubre

“Ser Hombre significa Ser con los demás”,

FILOSOFÍA DEL OTRO

 “Para comprender el significado que tiene el Otro en la filosofía de Levinas hay que presentar de manera breve, la concepción del otro que tiene Martín Buber y Gabriel Marcel, para establecer la diferencia. La noción del otro en estos autores, no se capta por una actitud teórica, sino “que requiere una relación de trascendencia que no es el conocimiento <espectacular> que, en última instancia, conlleva la reificación del objeto conocido”11. Pero más específicamente Buber realizó una antropología basada en la relación <yo-tú>. “El ser humano de acuerdo con Buber, se constituye como persona en esa relación, y no ya a partir de su relación con el mundo material.

La relación <yo-tú> es una relación de reciprocidad: cada persona nace despertada por la otra. Lo que el <yo> descubre en el <tú>, y viceversa, no es la subjetividad del otro, ni su propia subjetividad, sino realmente al Otro: hay una relación directa e inmediata.

Sin embargo para Levinas “no es la analogía del Mismo lo que conduce al Otro. La relación del Yo con el Otro no es primeramente conceptualización. Esto equivale a la reducción del Otro al yo (al Mismo)”. El término intermedio que se pone entre el objeto conocido y el sujeto es la distancia que existe entre, la mano y el objeto que es por esencia transitable y por eso no se puede hablar de trascendencia. Además Levinas elude el termino libertad porque “otra libertad como la mía no es Otro”. Estas diferencias de trascendencia, analogía y libertad son las que llevan a Levinas a plantear el Otro “no como un yo situado en la otra orilla, sino que se presenta siempre a distinto nivel. Es, por una parte, el huérfano, la viuda y el extranjero indefenso y necesitado ante el cual soy rico. La relación no parte del sujeto hacia el Otro, decidida desde mi libertad, sino que siempre viene inicialmente hacia mí”. Esta condición del Yo frente al Otro se hace posible cuando se admite, no la explotación, sino que se decide ponerse en situación de ayuda frente a la existencia que expone su debilidad y a la vez su riqueza, expresada en la exterioridad. Así se establece la diferencia del Otro de Martín Buber y Gabriel Marcel con la idea del Otro de Levinas, imponiéndose esta última, por la exigencia del rostro que se revela de manera horizontal y directa como lo absolutamente Otro y haciendo que “el hombre se haga hombre real y persona cuando se convierta de su afirmación subjetiva y de su voluntad de poder para aceptar la interpelación del Otro y mirar el rostro del Otro: la víctima, el pobre, la viuda, el huérfano, como dice la Biblia. El pobre revela la realidad de la vida y del hombre, transforma todas las estructuras”16. Con este pensamiento el autor dilucida la realidad del Otro, que no tiene ninguna relación con el poder, ni con la maldad, antes bien, la realidad del Otro obliga a tomar otra actitud.

En Levinas un profundo sentido metafísico al exponer la relación del cara-a-cara como relación irreductible. Esta apertura ante el ser, denota un esfuerzo profundísimo por ir más allá de la realidad que simplemente aparece. Más allá que es entendido como un ser-para- Otro; pensamiento que revela lo humano que se esconde detrás de los conceptos, humanidad que se muestra no como teórica sino como ‘tentativa’ que invita al ser a sentir, experimentar, vivir, estar en proximidad con. Reconociendo su libertad finita el Yo escapa de sí mismo para reconocer en la presencia del Otro, el ser encarnado que se expresa.

La relación del cara-a-cara es dirigida por Levinas por una estructura formal que es “la idea de lo infinito en nosotros”. Para esto es necesario existir separado y relacionarse con la metafísica para encontrar lo trascendente.

La conjunción entre el Mismo y el Otro en la que se sostiene, su vecindad verbal, es el recibimiento de frente y de cara del Otro, por mí”. El Otro que hace frente revela su rostro y “recibir al Otro es cuestionar mi libertad”. Cuestionamiento que pone en juego mi egoísmo, mi subjetividad para estar dispuesto al Otro. Con estas razones define Levinas el cara-a-cara como: “relación ética que no se refiere a ninguna ontología previa. Ella rompe el englobamiento clausurante –totalizante y totalitario- de la mirada teorética. Ella se abre, a modo de responsabilidad, sobre el Otro hombre sobre el inenglobable: ella va hacia lo infinito. Ella conduce al exterior sin que sea posible sustraerse a la responsabilidad, a la que apela de tal modo.

Descubrir la orientación y el sentido único, en la relación moral, es precisamente poner al Yo como ya cuestionado por el Otro, al que desea y en consecuencia como criticado en la rectitud misma de su movimiento”. Así, queda clara la importancia del Otro que une mi existencia con el existente, haciendo posible la relación ética de la alteridad donde el Yo se siente cuestionado, desde el principio por dicha presencia.

Se encuentra en Levinas una filosofía existencial-dialogal insuperable que abarca todo el ser del hombre, iniciando por el encuentro significativo de la presencia del Otro, que es el absolutamente Otro, pasando por la significación que produce la aparición y terminando con el dialogo, que encuentra su mayor expresión en el lenguaje, que como se afirmó anteriormente es esencialmente no violento”. [1]

 “Se dice que el hombre posee una experiencia del mundo al que pertenece. ¿Qué significa esto? El hombre explora la superficie de las cosas y las experimenta. Extrae de ellas un saber relativo a su constitución; adquiere de ellas experiencia. Experimenta lo que pertenece a las cosas. Pero las experiencias solas no acercan el mundo al hombre. Pues el mundo que ellas le ofrecen sólo está compuesto de esto y de aquello, de Él y de Ella, y de Ella y Ello.

Tres son las esferas en que surge el mundo de la relación. La primera es la de nuestra vida con la naturaleza. La relación es allí oscuramente recíproca y está por debajo del nivel de la palabra. Las criaturas se mueven en nuestra presencia, pero no pueden llegar a nosotros, y el que les dirigimos llega hasta el umbral del lenguaje. La segunda esfera es la vida con los hombres. La relación es allí manifiesta y adopta la forma del lenguaje. Allí podemos dar y aceptar el .

La tercera esfera es la comunicación con las formas inteligibles. La relación está allí envuelta en nubes, pero se devela poco a poco; es muda, pero suscita una voz. No distinguimos ningún , pero nos sentimos llamados y respondemos, creando formas, pensando, actuando.

Una persona nunca es un átomo aislado, sino que siempre es una “persona-en-relación”. Mi identidad como persona se basa en mis relaciones con mis amigos y miembros de la familia, con compañeros y vecinos, con árboles, animales, naturaleza, incluso con Dios. Estas relaciones son una parte esencial de lo que soy, no puedo estar separado de ellas.

Cuando colocado en presencia de un hombre que es mi , le digo la palabra fundamental Yo-Tú, él no es ya una cosa entre las cosas, ni se compone de cosas. Este ser humano es Él o Ella, limitado por otros Él o Ella, un punto destacado del espacio y del tiempo y fijo en la red del universo. No es un modo del ser perceptible, descriptible, un haz flojo de cualidades definidas, sino que, sin vecinos y fuera de toda conexión, él es el y llena el horizonte. No es que nada existe fuera de él; pero todas las cosas viven a su luz”. [2]

 “Buber distingue entre dos tipos de relaciones: Yo-Ello y Yo-Tú. En las relaciones Yo-Ello, me refiero a la otra persona como un “Ello”, como una cosa. Lo considero como algo que está ahí delante de mí, como algo sobre lo cual pienso, algo que experimento o conozco, manipulo, deseo, o trato de ayudar o explotar. Si, por ejemplo, pienso para mis adentros: “Me pregunto cómo se siente ahora”, entonces estoy en una relación Yo-Ello.

Por el contrario, Yo-Tú es una relación de cercanía, de estar juntos. En las relaciones Yo-Tú en las que yo estoy con la otra persona (o con un animal, un árbol, etc.) Yo no trato de entenderlo, Yo no lo uso, Yo no lo experimento, Yo no lo examino desde la distancia. Estoy totalmente junto con él, y no hay ninguna distancia que nos separe entre nosotros. Aunque continuamos siendo dos personas y no una (las relaciones sólo pueden existir entre dos individuos diferentes), estamos plenamente el uno con el otro. Esta cercanía implica todo mi ser, a diferencia de las relaciones “Yo-Ello” que involucran sólo a una parte limitada de mí: sólo mi pensamiento, por ejemplo, o sólo la curiosidad, etc Por el contrario, Yo-Tú es una relación de cercanía, de estar juntos. En las relaciones Yo-Tú en las que yo estoy con la otra persona (o con un animal, un árbol, etc.) Yo no trato de entenderlo, Yo no lo uso, Yo no lo experimento, Yo no lo examino desde la distancia. Estoy totalmente junto con él, y no hay ninguna distancia que nos separe entre nosotros. Aunque continuamos siendo dos personas y no una (las relaciones sólo pueden existir entre dos individuos diferentes), estamos plenamente el uno con el otro. Esta cercanía implica todo mi ser, a diferencia de las relaciones “Yo-Ello” que involucran sólo a una parte limitada de mí: sólo mi pensamiento, por ejemplo, o sólo la curiosidad, etc Por el contrario, Yo-Tú es una relación de cercanía, de estar juntos. En las relaciones Yo-Tú en las que yo estoy con la otra persona (o con un animal, un árbol, etc.) Yo no trato de entenderlo, Yo no lo uso, Yo no lo experimento, Yo no lo examino desde la distancia. Estoy totalmente junto con él, y no hay ninguna distancia que nos separe entre nosotros. Aunque continuamos siendo dos personas y no una (las relaciones sólo pueden existir entre dos individuos diferentes), estamos plenamente el uno con el otro. Esta cercanía implica todo mi ser, a diferencia de las relaciones “Yo-Ello” que involucran sólo a una parte limitada de mí: sólo mi pensamiento, por ejemplo, o sólo la curiosidad, etc.” [3]

[1]Postrada Restrepo Oscar Mauricio, “Ser hombres significa ser con los demás”, Artículo digital,  fecha de consulta 20 de octubre de 2014, disponible: https://es.scribd.com/doc/79579889/EMMANUEL-LEVINAS

[2] Buber Martin, “Yo y tu·, Artículo digital, fecha de consulta: 21 de octubre de 2014, disponible: http://www.bib.uia.mx/tesis/pdf/014905/014905_01.pdf

[3] Lahav Ran, “Martin Buber: Hacia las relaciones plenas”, Artículo digital, fecha de consulta: 22 de octubre de 2014, disponble: http://www.philolife.net/buber-yo-y-tu-1.html http://www.philolife.net/buber-yo-y-tu-1.html

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