Resumen personal Semana del 23 al 29 de noviembre del 2014

“Antecedentes del concepto responsabilidad”

“A pesar de que el concepto de responsabilidad como tal no comienza a ser tratado como un principio autónomo de la moral hasta el siglo XIX, podemos comprobar que el fundamento de las reglas morales ha pasado a lo largo de los siglos por distintas etapas, en las que se defienden distintas posiciones. Resaltan, por su influencia en la sociedad actual, las aportaciones de Platóny Aristóteles, que argumentan cómo los deseos y actitudes del hombre se moldean para reconocer y buscar ciertos bienes; la influencia del cristianismo que defiende que las reglas morales tienen su base en los mandamientos divinos; la posición de los sofistas y Hobbes, que sostienen que las reglas morales ayudan a diferenciar las acciones que satisfacen los deseos del hombre y por último, la gran contribución de la teoría del deber de Kant.

La Ética Teleológica de Aristóteles parte del conocimiento de la acción humana. Lo importante no es saber qué es la Ética, sino practicarla. Se trata de comprender de manera operativa, bajo la dirección de la razón, el deseo humano de alcanzar el Bien y la vida buena. Así, la Ética de las virtudes se refiere al ámbito del comportamiento y de la costumbre, de las motivaciones y razones. Define modos de ser y de vivir para lograr un fin, la felicidad. Tal como apunta Aristóteles. “Las virtudes no son ni pasiones ni facultades, sólo resta que sean modos de ser. La virtud del hombre será también el modo de ser por el cual el hombre se hace bueno y por el cual realiza bien su propia función”.

Los hombres aspiran a realizar su plena potencialidad, a encontrar la felicidad y esto sólo es posible a través de la práctica de las virtudes. Entre ellas la prudencia es la más destacable porque las unifica todas: La prudencia, entonces, es por necesidad un modo de ser racional, verdadero y práctico, respecto de lo que es bueno y malo para el hombre.”[1]

“Responsabilidad según la teoría de Aristóteles”

“Responsabilidad” designa la capacidad y el deber de un sujeto de reconocer y aceptar las consecuencias de sus actos moral, civil o penalmente. Nos interesa aquí la responsabilidad de índole moral. Lo que explícitamente averigua Aristóteles a propósito de ella no parecen ser las condiciones de la responsabilidad, sino de la voluntariedad.

Según Aristóteles, la elección es la causa eficiente, no sólo de la acción responsable, sino de la acción como tal.”[2]

“Responsabilidad según la teoría de Kant”

“La Ética deontológica propuesta por Kant, defiende como correcta la acción que

se ajusta a la ley, al deber. El fundamento no es metafísico (conseguir la plena actualización del ser potencial, es decir la felicidad) sino racional. El hombre puede someterse a las leyes si decide hacerlo voluntariamente. La voluntad, define Kant, es la capacidad para que uno se autodetermine a obrar conforme a la representación de ciertas leyes. Pero puesto que el hombre además de un ser racional es sensible y por tanto subjetivo, necesita adecuarse a una ley moral o principio objetivo, Kant lo llama el imperativo categórico que tiene validez universal: “Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en una ley universal.”[3]

“Responsabilidad según la teoría de Hans Jonas”

“La responsabilidad del ser humano consigo mismo es indisociable de la que debe tenerse en relación a todos los demás. Se trata de una solidaridad que lo conecta a todos los hombres y a la naturaleza que lo rodea. Por tanto, resulta innegable que la deducción final de esa reflexión busque atender también lo universal. Concluimos con Jonas, que el ser humano requiere contestar con su propio ser a una noción más amplia y radical de la responsabilidad que es la referente a la naturaleza humana y extrahumana, ya que la tecnología moderna permite acciones transformadoras en un espectro que va desde el genoma humano hasta el plan cósmico.

Otro aspecto que merece atención es el lado subjetivo de la responsabilidad, o sea, de qué manera el promotor de la acción asume su intervención, sea en un momento

pasado o en acciones futuras. En el caso de las acciones pasadas que culminaron en perjuicios, el sentimiento de responsabilidad se encuentra muy estrechamente relacionado con la sensación de remordimiento. Es el sentimiento de lo irremediable, pues se trata del sufrimiento moral que sobreviene de la impotencia para revocar los efectos de una catástrofe generada por una acción pretérita. Un

ejemplo paradigmático de esa situación lo encontramos en la apreciación de Oppenheimer sobre los efectos desvastadores de la bomba atómica que nació de la búsqueda inicial pura e imparcial del conocimiento de la fisión nuclear. Los daños observables que se presentan para la reflexión del agente intelectual de la transformación movilizan en él sentimientos de angustia y sufrimiento. La prescripción ética no se impone con coerción, sino como una fuerte exhortación dirigido a la libertad del agente de transformación. Y es justamente como una exhortación singular que la responsabilidad ética se convierte en senti mientos. Es en ese campo del comportamiento que Jonas pretende legislar. Es en ese momento que la existencia se vuelve vulnerable y asiste su esencia puesta en juego. Reflexionemos, por ejemplo, sobre la responsabilidad ética relativa al otro, al ser humano presente, real y objeto de acciones transformadoras de la ciencia. El otro, en la calidad de ser humano, guarda en su existencia una exigencia radical de respeto pues detenta un mandato de vida que, por sí solo, habla elocuentemente de la necesidad de manutención de su integridad. Es inimaginable, por ejemplo, el “Proyecto Genoma Humano” sin la presencia de la reflexión ética como principio, medio y fin de todas sus posibles intervenciones. Lo mismo puede decirse de las acciones sobre la naturaleza extrahumana. Es elemental el conocimiento de las repercusiones sobre la salud humana, producidas por el deterioro del medio ambiente. Todos, aunque de modo superficial, conocen los posibles cataclismos que ocurrirán como consecuencia del supercalentamiento del planeta, o de la progresiva destrucción de la camada de ozono, o aún, de la incontrolable destrucción de la vegetación de las ya escasa reservas forestales del planeta. Es así que, en el momento actual, hay una representación de un futuro que tal vez no se realice, pero que sin embargo, expone su testimonio en el presente como caracterización de una desdicha, como imagen de lo no querido, y sobre todo presentando enfáticamente la necesidad de instituir un nuevo estatuto de responsabilidad de los hombres que

tenga por objetivo la manutención de la vida humana y extrahumana. Es así que se comprende la tesis de Jonas, como una ética orientada hacia el futuro. Por lo tanto, la responsabilidad en la ética es la articulación entre dos realidades, una subjetiva y otra objetiva. Es forjada por esa fusión entre el sujeto y la acción. Al mismo tiempo, hay también un aspecto de descubrimiento que se revela en la acción propiamente dicha y sus consecuencias. El orden ético está presente, no como realidad visible sino como un apelo sensato que pide calma, prudencia y equilibrio. A este nuevo orden Jonas le da el nombre de Principio de Responsabilidad.[4]

“Responsabilidad según la teoría de Jena Poul Sartre”

“El hombre es responsable de sí mismo y de todos los hombres: somos responsables de nosotros mismos porque lo que somos depende de lo que hemos querido ser, no de un destino divino, ni de una circunstancia social, ni de una predisposición biológica o natural; pero somos también responsables de los demás porque al elegir unos valores, elegimos una imagen del hombre tal y como debe ser; Nuestra acción compromete a la humanidad entera.”[5]

“Responsabilidad”

“Solo el ser humanos responsable. La responsabilidad, la autonomía y la libertad son los mismo. El simple hecho de tener cosas, poseer desde un trabajo a una familia, pasando por propiedades de muy diverso tipo, llave anejas diferentes responsabilidades. La Responsabilidad y la conciencia son inseparables: no existe  verdadera conciencia sin responsabilidad y viceversa, no existe responsabilidad sin conciencia. De modo que, si la evolución tiende, como parece, hacia estados de una mayor conciencia, debemos esperar un crecimiento análogo de nuestra responsabilidad. Este crecimiento, sin embargo, no puede realizarse sin una participación activa y constante de parte de quién desea alcanzar metas superiores.  Nos parece importante proponer una ampliación de nuestro actual horizonte “ético”. La conciencia y la responsabilidad pueden extenderse también en áreas mucho más amplias de aquellas que normalmente consideramos. Nadie es totalmente autosuficiente ni acta solo para sí mismo. Las relaciones sociales – familiares, trabajo, ocio – constituyen una red de interdependencias. Nadie q asuma su mayoría de edad puede inhibirse de dar respuestas a los sucesivos requerimientos con que se encuentra. Tiene que responder porque se le exige hacerlo, es decir, tiene que ser responsable. El movimiento ha de ser doble. Asunción de unos compromisos, y exigencias de que estos compromisos se cumplan satisfactoriamente. La responsabilidad es la respuesta a una demanda, implícita o explícita, a una expectativa de respuesta. La responsabilidad tiene que ver con la libertad o autonomía del individuo así como su capacidad de comprometerse consigo mismo y con otros hasta el punto de responder de sus acciones. Esa relación de compromiso, de expectativas o exigencias hace que la responsabilidad sea una actitud esencialmente dialoga. Solo son autónomos aquellos seres que son capaces de valerse por sí mismos a ciertos efectos, que ostentan un cierto poder y, tipo de autoridad.

“Responsabilidad sin culpa”

Hoy se está produciendo un cambio en la noción de responsabilidad, y no solo en la moral, sino también en la civil. El mal moral es más difuso  y menos específico que el daño legal. Más allá d las exigencias legales, uno es moralmente responsable de lo que hace o deja de hacer. La responsabilidad frente a un daño no siempre va vinculada a la noción de culpa.

¿Quién es responsable de un accidente aéreo, de la derogación, del hambré… ? Males que deben de ser reparados, independientemente de que puedan ser imputados a alguien. Pues bien, si el compromiso que debería fundar la responsabilidad civil es impreciso,  más lo será el compromiso que ha de fundar la responsabilidad moral. Mientras la moral fue subsidiaria de la religión, de un dios, el mal consistía en desobedecer su ley. Uno era responsable de incumplir una promesa con el creador de todo. Desaparecida esa relación como base del juicio moral, los daños o los males que hoy han venido a sustituir a los antiguos pecados son aquellos que afectan a toda la humanidad, que no siempre cuentan con un o unos culpables claros. Males que deben de ser reparados. Somos responsables de aquello que tratamos de crear como Artistas y debemos ser responsables, también, de nuestra voluntad de vivir. Por todo esto, nos parece que la Vida, la Conciencia y la Responsabilidad constituyan un importante trinomio.”[6]

[1] Alija Teresa de Dios y Oubiña Barbolla Javier, “Hombre, ética y responsabilidad social corporativa Desde un enfoque antropológico”, Artículo digital, fecha de consulta: 23 de noviembre de 2014, disponible: http://www.encuentros-multidisciplinares.org/Revistan%C2%BA40/Teresa_de_Dios_y_Javier_Oubi%C3%B1a.pdf

  [2] Francisco Bravo Vivar, “Teoría aristotélica de la responsabilidad”, Artículo digital, fecha de consulta: 20 de noviembre de 2014, disponible: file:///C:/Users/Vivar/Downloads/12780-40382-1-PB.pdf

 [3] Alija Teresa de Dios y Oubiña Barbolla Javier, “Hombre, ética y responsabilidad social corporativa Desde un enfoque antropológico”, P. 2.

  [4] De Siqueira José Eduardo,El principio Responsabilidad de Hans Jonas”, Artículo digital,  fecha de consulta: 21 de noviembre de 2014, disponible:

http://www.saocamilo-sp.br/pdf/bioethikos/71/171-193.pdf

[5] Echegoyen Olleta Javier, “Filosofía contemporánea, Sartre” Artículo digital,  fecha de consulta: 21 de noviembre de 2014, disponible:

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Sartre/Sartre-Existencialismo.htm

 [6] “Responsabilidad”, Artículo digital, fecha de consulta: 23 de noviembre de 2014, disponible: http://www.lacavernadeplaton.com/actividadesbis/valores00/responsabilidad00.htm

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